Victoria frente a la derrota (2Crónicas 7:17-22)
Todos tenemos objetivos en la vida. Son estos los que nos motivan a luchar y a esforzarnos por ellos. Vivimos con la fe y la ilusión de tenerlos y soñamos con ellos como si los estuvieramos viviendo. Hay un refrán que dice que el hombre es el animal que cae en la misma piedra más de una vez. Sin embargo, aquí en este pasaje Dios nos muestra el secreto para ser siempre vencedores en Él.
El ejemplo lo encontramos en la promesa que Dios le hizo a Salomón: " Si tu anduvieras delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieras todas la cosas que te he mandado, y guardares mis estatutos y decretos, yo confirmaré el trono de tu reino como pacté con David tu padre diciendo: No te faltara varón que gobierne en Israel". Esa es la clave nuestra obediencia a Dios y nuestro amor por Él como a nadie más. Alejarnos de la práctica del pecado hará que Dios no de la victoria. Este hecho hay que tomarselo en serio y con disciplina, confiando en las promesas de Dios y alejandonos del engaño y la seducción de otro dioses en los que se esconde Satanás por detras con la intención de destruirnos y caer en la derrota: "Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros y fuereis y sirviereis a dioses ajenos y los adorarais, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado.
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